En Hollow Creek Mountain la vida siempre ha sido tranquila.
Montar a caballo, cuidar del ganado, dirigir el rancho familiar, participar en los rodeos... no hay muchas más actividades que se puedan hacer en un pueblo perdido entre las montañas de menos de tres mil quinientos habitantes, pero Kimberly Richards siente que ha conseguido todo aquello con lo que siempre ha soñado: tiene un novio que la quiere con locura y que, además, es una estrella local del rodeo; un negocio próspero como entrenadora de caballos que crece día a día, y una familia a la que adora y por la que daría la vida, aunque a veces sus hermanos la saquen de quicio. Pero todo se tuerce con la llegada de un fantasma del pasado.
Nicholas Graham lleva ocho años sin pisar el pueblo, desde que se marchó sin despedirse ni mirar atrás. Ahora, ha vuelto dispuesto a saldar todas las cuentas que dejó pendientes en el pasado, aunque eso implique enfrentarse a la única mujer que nunca ha podido olvidar.
Kimberly y Nicholas no pueden ser más diferentes, pero ambos tienen un propósito:
El de ella, hacerle la vida imposible al chico que le rompió el corazón con dieciocho años.
El de él, conseguir su perdón.
¿Serán capaces de lograrlo cuando la fina línea que separa el odio del amor se difumina cada vez más a medida que pasa el tiempo?
